No creía en diosas ni dioses, tampoco en hadas ni brujas o duendes, tampoco en las letras, sólo en los números y su mágico poder de transformarlo todo en ... “demostrable” ....
todo?
... después de los cuarenta, (leí por ahí), ... si después de los cuarenta, ¡por fin!, hadas, duendes, brujas, dioses y diosas, comencé a sentir y a descubrir. Dentro y fuera de mi, danzas, ritos, magia, ¡están en todas partes! y yo nunca antes las sentí.
Siempre han estado, surgieron con el primer “ser vivo”?, o cuando el trilobite pudo el universo contemplar?, ¡que importa como y cuando!, existen y ya.
Cuentos, mitos, palabras mágicas y sabias, de múltiples sentidos, mágico mundo, de sueños, de ilusión, de pura y santa verdad.
A la magia de los números, después de los cuarenta, se suma la magia de las letras, del sentido y sin sentido de las palabras. Números, símbolos y palabras se mezclan compartiendo el mismo espacio, lo expanden, se hermanan y felices salen a recorrer.
Vuelen, vayan a sembrar y a recoger, traigan muchos cuentos, historias, visiten los campos, como lo hacia Violeta y recopilen, invoquen e inviten a todos a este lugar. Mezclaremos letras, palabras, ideas, sentimientos, emociones, lindas, feas, buenas, malas, todos aquí tienen su lugar, pócimas para todos habremos de crear.
Surgirán todas, desde la sabiduría ancestral, primitiva, visceral....
Hace tiempo tenía la inquietud de poder conocer, recopilar historias, esas que contaban las abuelas, traspasadas de generación en generación. De todas partes, también fábulas, de todas las culturas, aymaras, mapuches, celtas, griegas, donde existieran historias, ahí quería estar y recoger.
Con la tecnología, es posible hacer viajes astrales, estoy donde lo desee, la distancia la supero sólo con la presión de un botón.
Inspirada además en la autora de “Mujeres que corren con lobos”, decidí crear este lugar, para mostrar y compartir los cuentos que vaya encontrando y pedirles, por supuesto, a todos los viajeros que por aquí pasen, que me cuenten una historia, para expandir este lugar, a cambio de ello, una pócima mágica se llevarán y en el momento que más lo requieran, ella surgirá, “haciéndolos ver” o haciéndolos sentir o descubrir, alivio, alegría, lo que cada cual necesite.
Espero sea un antro de vicio, al que a menudo necesitemos regresar.
Cito a Clarisa Pinkola Estés, autora de Mujeres que corren con lobos:
“...los cuentos contienen los remedios para reparar o recuperar....los cuentos engendran emociones, preguntas, anhelos... los cuentos ponen en marcha la vida interior y eso reviste especial importancia, cuando la vida interior está amedrentada, encajonada o acorralada...”
cantándole cuentos a los huesos, a la carne y al alma,
impulsaremos su vuelo y los veremos regresar, libres,
hermosos, sabios y reparados